La meta de la nota conceptual es plantear acciones de resiliencia, mitigación y adaptación al cambio climático en la rehabilitación del Puerto de Asunción, la zona ribereña de Asunción, la Costanera Norte, el Banco San Miguel, y el Centro Histórico de Asunción definido por el Plan CHA. Aún que esta zona disponga de un perímetro bien definido, este no deja de convocar una escala más amplia, la del gran territorio. Las problemáticas hidrográficas, topográficas, de sistemas viales, de circuitos, como de dinámicas sociales, económicas o ambientales suponen una ampliación de los marcos conceptuales como de representación gráfica.

Se realizó un trabajo de diagnóstico analizando el territorio del proyecto como su entorno cercano y alejado, proporcionando conclusiones sobre las orientaciones del proyecto. Adicionalmente, este informe desarrolla dichas orientaciones para diseñar y proponer hipótesis de proyecto como respuesta a los desafíos de la zona estudiada.

Pensar la ciudad como una urbe resiliente al cambio climático para reducir su vulnerabilidad a los efectos adversos de este y otros desastres naturales, invoca no solo temas urbanísticos si no temas sociales, económicos, ambientales, políticos, entre otros. Pensar de nuevo las densidades, los flujos, las conexiones, los espacios públicos como por ejemplo los modos de vida en sociedad; entra totalmente en la construcción sostenible de la ciudad de mañana.

En este proceso, este trabajo representa una alternativa que abarca e integra los estudios del Plan CHA como los diferentes proyectos actuales como ser la Costanera (fase 2), el puerto, o la calle Palma, mejorándolos en algunos aspectos, desde su calidad urbana hasta su factibilidad de implementación, tratando particularmente la sostenibilidad urbana en el tiempo. Ofreciendo una solución para llevar a cabo un proyecto común y compartido.

 

I.  LA GEOLOGÍA, LA TOPOGRAFÍA Y LAS ORIENTACIONES

 

          El centro histórico de la capital del Paraguay se despliegue hacia la parte Norte del meandro en lo cual se ubica. Esta zona se adosa a una topografía marcada bajando hacia la bahía. Una espina dorsal de cerros surge en el eje Oeste-Este desde la ciudad de Paraguarí hasta el actual Parque Antonio Carlos López. Este fenómeno topográfico explica la orientación de las pendientes sobre la plataforma geológica donde se implanta Asunción.

La geometría de la trama urbana del casco histórico se instala paralelamente a las curvas de nivel. Las perspectivas espaciales en su área se extienden hasta el horizonte chaqueño de un lado y hasta la cresta de esta espina dorsal topográfica del otro. Así, el centro no tiene ninguna relación visual con el Bañado Sur. Se orienta visualmente al Norte hacia la bahía. En término de movilidades, las orientaciones tienen otra lógica. Efectivamente, el sistema de penetración en el centro tiene su dinámica mayor en la orientación Oeste-Este.

Veremos que el proyecto busca jerarquizar estas lógicas recalificando calles y espacios públicos.

 

II.  EL BULEVAR, UN LÍMITE Y UNA FIGURA

 

          Dos estructuras viales caracterizan fuertemente la morfología del área de intervención. La primera es la estructura ortogonal del centro histórico y la segunda es una estructura radial que rodea el perímetro del centro. Efectivamente, superpuesto al sistema de cuadras clásico, un sistema radial de ejes mayores alimenta en flujos la centralidad urbana que es el casco histórico. Estos forman un plano en estrella con una distribución de las ciudades periféricas de la primera, segunda y tercera corona hacia otras regiones del país. Estos ejes tienen sus propias lógicas. Dentro ellos existen seis avenidas principales: de norte a sur la Avenida Artigas, España, Mariscal López, Eusebio Ayala, Fernando de la Mora y Félix Bogado. Más allá de varias particularidades intrínsecas, dos de ellas inician o concluyen el sistema: Artigas al Norte y Félix Bogado al Sur. Además, como excepción del sistema, se conectan por la Avenida Brasil y se inscriben en una continuidad. Finalmente, Artigas y Félix Bogado tienen una lógica Norte-Sur mientras que España, Mariscal López, Eusebio Ayala y Fernando de la Mora penetran en el centro de manera Oeste-Este.

El proyecto desarrolla este espacio de interacción entre estos dos sistemas asumiendo el papel de bulevar para circular alrededor del centro histórico y pasar de un sistema al otro.

El primer acto del proyecto es el de clarificar estas lógicas espaciales y de movilidad. Gracias a un potente alineamiento de árboles de la misma esencia, se representan los límites existentes del casco histórico a través de la plantación de arboles sobre el bulevar formado por las calles Colón, Ygatimí - Gaspar R. de Francia y Brasil. Esta figura excluye de plantar sobre la calle Paraguayo Independiente manifestando en “U” claramente orientado hacia la bahía y el río.

Relativamente a estos datos, el proyecto define límites entre el centro y el sistema de las avenidas marcando un umbral afirmado. Sin embargo, la figura de “U” pasando por la avenida Brasil incluye la Avenida Artigas lógicamente como prolongación. Gracias a esta actuación, la figura comprende toda la ribera Norte de Asunción. Esta apropiación brinda una relación con el Río Paraguay cuyo potencial urbanístico es fenomenal. La multitud de arroyos que cruzan la avenida y que se articulan con el río constituye un sistema transversal que articula y conecta el resto de la ciudad a través de flujos y potenciales dinámicas.

Lo anterior legitimiza la idea de conectar de nuevo la ciudad al río, el cual  dio su nombre al país: el Paraguay.

 

III.  EL JARDÍN BOTÁNICO INCLUIDO AL SISTEMA URBANO DE LA CIUDAD

 

          Hoy el Jardín Botánico está afuera del sistema urbano de Asunción. No es un espacio que se integra a la ciudad, sino que es un espacio que la ciudad contorna. De hecho, no puede asumir plenamente su papel de pulmón verde de la capital. Seguir el alineamiento de árboles desde el bulevar hacia este gran parque permite incluirlo en el sistema urbano del centro. Además, el alineamiento de árboles crea un verdadero corredor ecológico urbano, dentro del cual se integra la estructura de parques verdes del centro y parques mayores de la ciudad como el Parque Caballero. Este acto se inscribe en una visión paisajística permitiendo reactivar los ecosistemas naturales.

 

IV.  LA CALLE MONTEVIDEO Y LA AVENIDA ESTADOS-UNIDOS INTEGRADAS AL LÍMITE DEL SISTEMA

 

          El gálibo del bulevar afirmado por el proyecto no permite flujos en dos sentidos aparte sobre Ygatimí - Gaspar R. de Francia. Tomando en cuenta la lógica actual del hermanamiento de las calles para organizar el doble sentido, el proyecto se apoya sobre el papel esencial de la Calle Montevideo y la Avenida Estados-Unidos. Estas permiten dar espesura a los límites Oeste y Este del centro gracias a una franja de una cuadra de ancho comprendido entre Colón y Montevideo de un lado, Brasil y Estados-Unidos del otro. En estas franjas, un revestimiento propio está desplegado para marcar el umbral y organizar una real plataforma multimodal dotada de numerosos estacionamientos con accesos a paradas de Tren, Metrobús, colectivos, taxis y potencialmente a estaciones de bicicletas públicas y colectivas. Esta intervención clave reduce fuertemente el uso del automóvil dentro del casco histórico estimulando otros sistemas de movilidades.

Además, estos binomios de vías encuentran sus calidades en los extremos que conectan. Montevideo ofrece el acceso a la Costanera Norte mientras que Colón lo ofrece a la futura Costanera Sur. Por su parte, la Avenida Estados-Unidos conduce frontalmente al Bañado Sur mientras que la Avenida Brasil desemboca al Parque Caballero y conecta las avenidas radiales Artigas y Félix Bogado. Estas calidades participan para descongestionar el centro histórico.

Entonces, más allá de la figura de “U” francamente orientada, Montevideo y Estados-Unidos ofrecen un potencial transversal conectando los dos bañados y las dos costaneras.

Cuando los dos sistemas se encuentran sobre Ygatimí-Gaspar R. de Francia, unos dispositivos de “puertas” organizan y marcan las entradas gracias a edificios públicos existentes o proyectados. Hay que precisar que la Avenida Estados-Unidos tiene la suerte de prolongarse en la geometría perfecta de un tramo de la Costanera. Extendiéndola, las vías se unen y crean por medio de una situación particular una nueva entrada con estacionamientos al Parque Caballero en remodelación. Esta conexión será un real evento en la ciudad.

 

V.  UNA TRAMA ADENTRO DEL BULEVAR

 

          En la lógica Norte-Sur de la calle Montevideo y la Avenida Estados-Unidos, otros tres ejes importantes están resaltados gracias a un tratamiento coherente de las veredas y de las calzadas. Las calles 15 de Agosto, Independencia Nacional y Paraguarí juntan así la Costanera Norte cada una con fuerza y pertinencia.

La Calle 15 de Agosto ya conduce a la ribera y delimita el hípercentro conectando a los edificios más importantes de la ciudad. La calle Independencia Nacional delimita también el hípercentro, pero sobretodo conduce a la Catedral Metropolitana estructurando el casco histórico en dos partes “simétricas” e introduciendo un cambio de nombres de las calles Oeste-Este. Finalmente, la calle Paraguarí permite alcanzar la plaza Uruguaya, espacio público mayor en el cual se encuentra la estación central, y que bordea el arroyo Ycuá Satí integrando, en el proyecto, la Costanera con la Chacarita.

El proyecto desarrolla una característica actual que permite fortalecer la orientación hacia el río fluidificando las movilidades Oeste-Este. Gracias a un dispositivo de estacionamiento genérico, los usuarios tienen acceso a cada calle Norte-Sur para estacionar mientras que las calles Oeste-Este prohíben la presencia de espacio de estacionamiento sobre la calzada. Esta intervención actual ofrece más espacios al auto en las calles de flujo importante como más espacio para las veredas, terrazas, mobiliarios urbanos o árboles en calles más acogidas para el peatón. De tal forma, el proyecto prevé la ampliación de las veredas norte que están sombradas durante la tarde. Eso genera una asimetría, orientando una vez más el sistema urbano.

 

VI.  EL HÍPERCENTRO, UN ESPACIO COHERENTE

 

          El proyecto fortalece centralidades. Más allá de cada centralidad secundaria valorada como polos satélites, el proyecto identifica el hípercentro con un tratamiento coherente. Revelar esta zona histórica es también dar interés y fuerza de atracción a esta área, fortaleciendo el turismo y orientando las inversiones.

Así el hípercentro proyectado prioriza la deambulación peatonal a fin de desarrollar las actividades turísticas, terciarias y comerciales sin excluir el uso puntual de los automóviles. Efectivamente, gracias a una racionalización de los flujos vehiculares y del estacionamiento, el proyecto prevé el empedramiento del área comprendida entre la Calle Paraguayo independiente y Haedo – del Norte al Sur – entre la calle 15 de Augusto e Independencia Nacional del Oeste al Este.

Esta naturaleza del suelo permite una desaceleración de la velocidad del automóvil para una reapropiación por los peatonales del hípercentro. Espacialmente, este tratamiento ofrece una lectura clara de las distintas entidades y sus relaciones: la fundadora Catedral Metropolitana y la Plaza de la Independencia al Norte-Este, el Congreso Nacional al Norte-Oeste y la Encarnación al Sur compartiendo el mismo suelo.

Más allá de un área definida por sus edificios históricos como emblemáticos y sus espacios públicos, es un área definida por ejes mayores periféricos.

El proyecto prevé, en la parte Norte, la extensión del hípercentro en vista de manifestar desde el río una presencia clara en la fachada urbana. También, este acto fuerte confirma la geometría ortogonal del conjunto e incluye la Plaza de la Independencia como una verdadera centralidad poniendo en relación la parte alta de la ciudad con su parte baja.

 

VII.  LA PLAZA DE LA INDEPENDENCIA

 

          La Plaza de la Independencia es el corazón fundador de la ciudad. Su importancia es tan histórica como espacial. Su privilegiada ubicación ofrece una excelente relación con la bahía y el paisaje. Mientras que hoy el lugar cae en desuso, el proyecto revela su potencial y su papel federador no sólo en el hípercentro, sino también en toda la ciudad. La Plaza de la Independencia aprovecha del mismo empedramiento que el conjunto del hípercentro. Sus fachadas institucionales están reveladas gracias a un suelo horizontal. El usuario está proyectado hacia el horizonte gracias a la orientación muy clara del espacio y su figura de ”U”.

Un alineamiento de árboles está plantado llevando sombra sobre la plaza y poniendo en escena la Catedral Metropolitana. Una fuente y su correspondiente estanque articulan el espacio trayendo agua y frescor encima de la plataforma, fortaleciendo las relaciones simbólicas con el Río Paraguay.

Los muros de contención debido a su ubicación de balcón al espacio están fortalecidos organizando bajadas hacia la Chacarita, el Parque Lineal Costera, la Costanera Norte, la playa y la bahía.

La Plaza de la Independencia vuelve a ser la centralidad más importante del proyecto urbano, pero también de la ciudad capital del país.

 

VIII.   LA CALLE PALMA, DE LA PLAZA URUGUAYA A LA LOMA SAN JERÓNIMO

 

          La calle Palma es una verdadera institución que el proyecto sublima. Sus calidades son múltiples. Más allá de la implantación de varios edificios importantes en todo su largo, este eje estructurante tiene como extremos la famosa Loma San Jerónimo y la Plaza Uruguaya.

El acceso en automóvil se restringe para preferir un tratamiento mineral uniforme y específico de las calzadas, yendo de fachada en fachada, e incluyendo sus dos espacios públicos finales. Así, sin la presencia del automóvil, el peatón disfruta de varios equipamientos urbanos como bancos, fuentes, terrazas, árboles, papeleras, juegos, carteles de información, etc.

Esta intervención se apoya en particular sobre el proyecto actual de peatonalización del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) pasando en primer lugar por la rehabilitación de su suelo y por la instalación de mobiliarios urbanos.

 

IX.  LA AVENIDA PARAGUAYO INDEPENDIENTE - MARISCAL LÓPEZ - MANUEL GONDRA, DEL PARQUE CABALLERO AL PUERTO

 

          La Avenida Paraguayo Independiente – Mariscal López – Manuel Gondra ofrece un verdadero potencial de atracción.

Mientras que la Calle Palma se identifica hoy como un espacio público de usos comerciales, la Calle Paraguayo Independiente afirma un papel institucional desplegando edificios gubernamentales y culturales importantes como espacios públicos mayores en balcón sobre el río: el Palacio de los López, la Plaza de la Independencia (con el Congreso, el Cabildo y la Catedral metropolitana de Nuestra Señora de Asunción) así como la Estación central del Ferrocarril. Al igual que la Calle Palma, la intervención presenta la calidad de comprender dos extremos bien definidos como lugares públicos: el Puerto y el Parque Caballero.

El proyecto pone en relación estos dos espacios longitudinales con un tratamiento de suelo idéntico, logrando del mismo relacionar todos los espacios públicos e instituciones que se conectan. Luego, es el lugar donde se inician los parques lineales bordeando los arroyos y conectándose al Parque Lineal Costera. Por lo tanto, conectar la Calle Palma a la Avenida Paraguayo Independiente, es también conectar la calle Palma (lugar de vida del hípercentro) a la bahía de Asunción. Finalmente, el gálibo de la avenida Paraguayo Independiente permite acoger un flujo controlado de automóviles y de bicicletas en coherencia con una amplitud más adecuada que la calle Palma.

El hermanamiento, operado entre los dos ejes, simplifica los espacios y clarifica sus relaciones.

El Puerto, que forma uno de los dos extremos tiene un papel espacial y territorial mayor: con la punta del banco San Miguel dibujan la entrada a la Bahía de Asunción. En este sentido, el proyecto pone este espacio cualitativo como fin del espacio de la Avenida Paraguayo Independiente – Mariscal López – Manuel Gondra pero también del bulevar y sus alineamientos de árboles, como del trazado del Metrobús.

La convergencia de estos dispositivos concluye sobre un espacio público en promontorio hacia distintos paisajes: el Río, el Chaco, la bahía y la ciudad. El proyecto desarrollado contribuirá plenamente a la fachada de la capital paraguaya.

Del otro lado, el Parque Caballero aprovecha de una situación en balcón increíble y con mucha sombra. Organiza la articulación del proyecto entre la geometría de la Avenida Artigas y del Centro Histórico. Como el Puerto, el parque se beneficia también de un nuevo tratamiento de suelo que le hace pertenecer al espacio de la Avenida Paraguayo Independiente – Mariscal López – Manuel Gondra lo que lo hace extremo del sistema lineal.

 

X.  EL BARRIO DE LA CHACARITA INTEGRADO A LA CIUDAD

         

          Hoy, la ciudad alta y el barrio Chacarita padecen existir de manera tan alejada a pesar que están muy cerca. Parecen ignorarse cuando podrían revelarse. Más allá de tener una altimetría distinta, hacen falta conexiones viales entre la ciudad alta y la Chacarita. Una real fractura espacial aísla el barrio Chacarita. La ciudad formal está ubicada encima de la plataforma geológica, mientras que el barrio Chacarita está abajo.

Además, Asunción se despliega en una trama geométrica ortogonal mientras que La Chacarita se construye de manera orgánica acompañando la topografía y la hidrografía. La conexión de ambas zonas de la ciudad por el intermedio de nuevas calles intensifica las relaciones entre la parte baja y alta de Asunción, revelando las características de las mismas.

Como primer paso, el proyecto extrae la Chacarita del lecho mayor del río rellenando las partes actualmente inundables. Esta transformación no altera la plataforma geológica de Asunción. Al contrario, racionaliza este fenómeno con un único nivel bajo que destaca la plataforma geológica y la ciudad que se ubica encima. Además de conservar las vistas panorámicas desde los sitios altos en balcón, el proyecto las mejora revelando la profundidad del paisaje.

La Chacarita sigue apoyándose a la fractura geológica al Sur. Al Norte, el proyecto ofrece un primer límite que corresponde a un primer relleno de la zona. Este límite tiene dos formas: una en curva que se inscribe en la lógica orgánica de la topografía/hidrografía de la Chacarita y de la Costanera; y la otra con una geometría que revela la presencia del hípercentro en el nivel bajo, haciendo interactuar la Chacarita con el centro histórico. Este primer liímite permite llegar a una mejor densidad, argumento primordial en un proceso de resiliencia.

La trama urbana del barrio queda orgánica e integra nuevos espacios públicos. Esta trama está estructurada sobre dos ejes perpendiculares históricos: las calles Florencio Villamayor y Fernando de Mompox, con su encrucijada. El diseño de un espacio público real revela este lugar como centro histórico de la Chacarita. El proyecto desarrolla encima equipamientos de servicios esenciales como de salud, de cultura o de comercio alrededor de esta plaza, así como a lo largo de los dos ejes estructurantes.

El arroyo Ycuá Satí, principal arroyo del centro histórico baja de forma que cruza el barrio nuevamente restructurado. Sus calidades paisajísticas lo convierten en un lugar de intervención prioritario. Una vez tratado para acoger el paseante, estará un elemento mayor de conexión entre la parte alta y la parte baja.

Cuando la zona recién rellenada se sature de construcciones, la ciudad seguirá un crecimiento urbano regulado hacia la Costanera Norte.

Finalmente, el proyecto propone una puesta en fase del relleno por espacios ubicados entre dos ejes de conexión a la Costanera, cronológicamente del Oeste hacia el Este. Esta facilitará la reubicación de los habitantes durante la obra. Dentro de un mismo espacio ubicado entre dos ejes, el proyecto propone también una implementación por fases para reubicar a los habitantes por etapas. Se tendrá en cuenta la propuesta del Plan CHA de empezar por el relleno del espacio ocupado por la calle Florencio Villamayor, para luego  rellenar la zona más al Norte y reubicar a la gente que vive actualmente entre la calle y la fractura geológica.

 

XI.  EL PARQUE LINEAL COSTERO COMO CONEXIÓN ENTRE LA COSTANERA Y LA CIUDAD

 

          Al esperar que la ciudad vendría a yuxtaponerse a la Costanera Norte, un espacio en hueco está propuesto entre el relleno de la nueva Chacarita baja y el relleno de la Costanera Norte realizado al mismo nivel.

Para disfrutar de este espacio, el proyecto sigue las orientaciones del Plan CHA y usa esta ubicación estratégica como gran Parque Lineal de la Costanera Norte, inundable hasta una futura fase de relleno.

El parque está atravesado por los nuevos ejes Norte-Sur (calles 15 de augusto, Independencia Nacional, Paraguarí y la avenida Estados-Unidos) que conectan la ciudad a la Costanera y por los caminos peatonales en los parques lineales bordeando cada arroyo.

Al final de cada eje Norte-Sur se ubican nuevos edificios públicos con vocación cultural o deportiva, con una piscina pública cerca de la playa. La biblioteca del Congreso ubicada sobre el primero de estos ejes inicia esta repetición, realizando una secuencia.

 

XII.  EL BANCO SAN MIGUEL, LA RESERVA NATURAL DE LA CIUDAD

 

          Para orientar la ciudad hacia su río, el proyecto hace de la Bahía una nueva centralidad. Tanto las intervenciones al Sur como al Norte de la bahía brindan una nueva ordenación de la ciudad, así como el Banco San Miguel, aprovechando del alto potencial ecológico y ambiental local.

Al Norte del Banco, el proyecto fortalece el trazado del actual Camino a Club Mbigua con una plantación lineal de árboles, que permite el fortalecimiento de la orilla con sus raíces. Le integra en la misma lógica que los sistemas de espacios lineales teniendo una relación fuerte con el Río por su gran lado como la Avenida Paraguayo Independiente, la Avenida Artigas o la Costanera. el diseño de la playa de arena sobre su longitud aprovechando de un agua corriente y más limpia participa de este fenómeno espacial. Ofrece un gran espacio a la ciudad para bañarse o para las actividades de pesca. Siguiendo esta idea y para preservar la reserva natural, se propone el desplazamiento de las barcazas de almacenamiento estacionados hacia la rivera opuesta del Río.

El proyecto fortalece su extremo por la construcción de un faro en la punta del Banco San Miguel. Este elemento vertical compone con el Puerto integrándose en el gran territorio como señal fuerte de la entrada a la Bahía. Esta torre está utilizada como mirador a fin de aprovechar de una gran vista sobre toda la fachada de la ciudad, la reserva natural, el Río Paraguay y el Chaco.

A su otro extremo, se propone extender la ruta para que se conecte al trazado de la Costanera (fase 2) y al parque lineal bordeando el arroyo Mburicaó. De este modo, el parque lineal Mburicaó con todas las instituciones que lo conectan se encuentra en relación fuerte con el Río, fortaleciendo asimismo, la relación de la ciudad con su río y sus espacios naturales.

Como se indicó previamente, el proyecto fortalece el Camino al Club Mbigua como espina dorsal del Banco San Miguel desde el cual se inician senderos flotantes transversales permitiendo circulaciones entre el río y la bahía. Estos pueden ser utilizados a pesar de que el Banco San Miguel se encuentre inundado. Los senderos conectan la playa y sus equipamientos flotantes (es decir antiguas barcazas del río reutilizadas como lugares de restauración o de ocio) de un lado con verdaderas plataformas flotantes del otro lado. Lugares de observación de fauna y de flora bordean los senderos para adentrar al usurario en su ecosistema. Los extremos ponen en relación el visitante con el río y el Chaco al Norte; y con la fachada de la ciudad al Sur.

Cada uno de estos sitios se instala en nuevos recorridos de barcos conectando cada rivera de Asunción como cada polo turístico.

Esta propuesta se integra en la voluntad de multiplicar los accesos al Banco San Miguel para revitalizar esta reserva natural extraordinaria. En este sentido, los ejes transversales al Este de la Bahía permiten también nuevos accesos por tierra. Con este proyecto, se está ofreciendo una verdadera oportunidad para sensibilizar el asunceno del medio ambiente que tiene.

 

 

XIII.  REDES DE DISTRIBUCIÓN Y PLANTAS DE TRATAMIENTO DE AGUAS RESIDUALES

 

          La renovación de los equipamientos, espacios públicos, y redes urbanas, pasa también por la rehabilitación de las redes de distribución de agua potable y de alcantarillado.

El proyecto de ampliación y de rehabilitación de los colectores cloacales y de las infraestructuras existentes propuesto por la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay (ESSAP), mejora de manera significativa el contexto urbano y ambiental de la zona proyectada. La implementación de este proyecto puede aprovechar las obras de rehabilitación de los revestimientos del suelo en el centro o de las obras de relleno en el barrio Chacarita. Lo que implica una cierta coordinación.

Respecto a las redes de distribución, el proyecto integra bombas de aguas para el levantamiento de aguas residuales del Barrio Chacarita hacia el colector alto de la Avenida El Paraguayo Independiente. Esto tiene como consecuencia positiva la de sacar los puntos de descarga del Barrio y la de detener el derrame de aguas cloacales en las aguas estancadas de la bahía.

Una nueva planta de pre-tratamiento construida en la rivera del barrio Dr. Francia, al Sur-Oeste del puerto, recibe una parte de las aguas residuales del centro histórico. Así, se vertirían las aguas pre-tratadas en el río Paraguay. Se propone ampliar rápidamente esta planta y adaptar su vocación hacia un tratamiento completo de las aguas recibidas antes de descargarlas. Las aguas residuales restantes del centro se dirigirán hacia la planta de tratamiento “Bella Vista” ubicada al extremo del arroyo Mburicaó y después se vierten el Río Paraguay.

Esta intervención conduce a la disminución radical de la contaminación del medio ambiente y permite empezar a proteger la Bahía como la reserva natural del Banco San Miguel. También, proporciona mejores condiciones de salud a los habitantes del Barrio Chacarita y a toda la zona de estudio.

 

XIV.  RECOLECCIÓN DE RESIDUOS SÓLIDOS

 

          Como se sabe, la disposición inadecuada de residuos contribuye al taponamiento de los arroyos y del sistema de alcantarillado, empeorando la situación de las inundaciones. Por eso, el proyecto amplía el fenómeno de resiliencia y mitigación proponiendo la instalación de una estructura de puntos de recolección de residuos. De esta forma se evitará que los residuos sólidos sean arrojados en los arroyos, mediante la recolección y transporte hacia los vertederos locales. Se propone instalar un circuito para que los residuos sean dirigidos desde los vertederos locales hacia vertederos más importantes, pasando por centros de clasificación y reciclaje.

La regulación y el ordenamiento de la ciudad permiten facilitar la gestión pública como la gestión de los residuos, por ejemplo. Se propone así aprovechar la lógica instalada en el proyecto para instalar estos vertederos locales a proximidad de los ejes de secundo orden de la trama urbana. Eso permitirá que tengan accesos a los ejes residenciales a fin de recolectar los residuos, y a los ejes principales a fin de llevar los residuos hacia centros de clasificación.

También se propone de empezar la clasificación de residuos en los espacios públicos de la ciudad a fin de sensibilizar la gente sobre esta problemática.

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